España en el FICCI 65: una apuesta de cooperación para el fortalecimiento del cine iberoamericano

Por Natalia Yáñez

La participación de España en la edición número 65 del FICCI se consolidó a través de una presencia transversal que integró programación cinematográfica, espacios académicos, talleres y procesos de coproducción, evidenciando la relevancia del festival no solo como vitrina cultural, sino como un escenario clave para la articulación de la industria audiovisual iberoamericana.

Uno de los ejes principales de esta relación es el vínculo entre el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias y la cooperación española. El Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena volvió a ser sede de actividades académicas, masterclasses y encuentros con estudiantes, fortaleciendo el acceso a la cultura y la formación de públicos. Este respaldo ha sido determinante para el desarrollo del festival, consolidándose como un aliado estructural para su desarrollo.

En este contexto, el FICCI se posiciona como un espacio que trasciende la exhibición. Con más de 180 películas de 57 países y más de 250 proyecciones, el festival se consolida como un punto de encuentro para la circulación del cine iberoamericano y el desarrollo de nuevas audiencias. Además, su componente de industria facilita el diálogo entre creadores, productores y agentes del sector, permitiendo la construcción de redes, la financiación de proyectos y la proyección internacional de las obras.

En la programación, España tuvo presencia en distintas secciones. La Muestra España reunió películas como Aro berriaHistorias del buen valleMaspalomasIván & HadoumLes Voyageurs, evidenciando la diversidad del cine contemporáneo del país y su relación con temas como la identidad, el territorio y la migración. Irene Gutiérrez, productora de esta cinta, destacó al Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias como “uno de los pocos espacios donde la industria iberoamericana puede verse a sí misma sin el filtro de lo anglosajón, sin el filtro de lo hegemónico”. Y resaltó la dimensión política de esa mirada descentrada que caracteriza al FICCI: “al reunir cinematografías de América Latina y de la Península, está diciendo: estas imágenes existen, estas realidades existen, y merecen el espacio más grande posible”. 

Asimismo, España participó en la Competencia Iberoamericana de Largometraje con Anoche conquisté Tebas, dirigida por Gabriel Azorín. La película propone una reflexión sobre la amistad y las emociones humanas a través de la superposición de tiempos, mostrando cómo las preocupaciones humanas trascienden los contextos históricos. 

Acerca del FICCI, resaltó su singularidad: “El hecho de que ocurra aquí, en Cartagena de Indias, que no es un lugar cualquiera… Es un lugar con una historia muy densa, muy cargada. Y creo que eso le da al festival una dimensión que no tienen otros festivales, que no es solo ver películas en una sala, sino que el propio contexto te interpela, te hace preguntas. Caminas por las calles entre proyección y proyección y la realidad te da una bofetada, ¿no? Y eso, para el cine iberoamericano, que tantas veces trata precisamente de esas realidades, tiene mucho sentido que se encuentre aquí.”

Azorín destacó, además, la posibilidad de dialogar con una comunidad joven y cinéfila. “Una de las cosas por las que hacemos películas es para encontrar interlocutores… me he encontrado con una comunidad muy generosa, con un amor profundo por el cine”, señaló. 

Para el director, este tipo de escenarios permiten que las películas encuentren público y circulen más allá de sus contextos de origen, consolidando al festival como un punto clave dentro del circuito internacional del cine.

En el ámbito de la industria, la participación española también se evidenció en procesos de coproducción internacional. Un ejemplo es Mu-Ki-Ra, proyecto en el que la productora española Chelo Loureiro participó desde etapas tempranas, aportando al desarrollo del guión, la música y la postproducción. Este tipo de colaboración refleja el papel de España como socio estratégico en la internacionalización del cine latinoamericano. 

Loureiro destacó al FICCI como uno de los festivales más importantes de América Latina, subrayando su componente industrial como un espacio fundamental para el desarrollo de proyectos, la generación de alianzas y la consolidación de la industria audiovisual en la región. 

A nivel académico y de industria, España también tuvo presencia en la agenda del festival con espacios como la masterclass “El acto de narrar” del director Rodrigo Sorogoyen, así como la participación de instituciones como la Universidad Nebrija en actividades de formación audiovisual. Durante su intervención, Sorogoyen se refirió al proceso creativo y a la relación con la escritura, señalando que “no concibo un trabajo que no sea de mi disfrute”. Estos espacios refuerzan el papel del FICCI como un escenario que articula proyección, formación y reflexión en torno al lenguaje cinematográfico.

En conjunto, la participación de España en el FICCI 65 se evidenció de manera transversal en múltiples frentes: exhibición, competencia, formación, industria y cooperación institucional. Esta presencia reafirma su papel dentro del ecosistema audiovisual iberoamericano como un actor clave en la generación de alianzas, la circulación de obras y el fortalecimiento del festival como plataforma de encuentro entre cultura e industria.

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Angie Sierra - 3176433282 

Prensa FICCI