Rodrigo D. No futuro
En 1990 se produjo un cambio fundamental en el cine independiente colombiano. Víctor Gaviria irrumpió en la escena cinematográfica latinoamericana con una película punk profundamente arraigada en la realidad de una generación perdida de jóvenes atrapados en medio de una crisis de violencia sin precedentes. Rodrigo D. No Future nos sumerge en las comunidades de Medellín de los años 80.
Rodrigo deambula sin rumbo por calles habitadas por jóvenes marginados, escuchando casetes piratas de punk y dando patadas a las piedras. Mientras otros adolescentes consumen drogas, trafican y se unen a redes de sicarios, cayendo uno tras otro, el rugido de un radiocasete se convierte en un refugio precario. En medio de la desorientación, Rodrigo intenta formar una banda punk con amigos igualmente atrapados en ese entorno.
Todo parece conducir a un abismo: no hay redención ni horizonte en las colinas de una ciudad dominada por la violencia. Sin embargo, Rodrigo persiste en su deriva incierta entre calles grises, música, crimen y abandono.
Juan Pablo Melo