“Todo Empieza Siendo un Pequeño Garabato”: Karla Velásquez, Directora y Artista para el FICCI 65

Por: Juliana Ortiz y Katry Padilla

En esta edición 65 del FICCI, Karla Velásquez tomó el espacio en una masterclass para desmitificar lo que significa ser concept artist. A sus 27 años, con una trayectoria que ya incluye proyectos como Rey Misterio vs. La OscuridadMU-KI-RA, su charla fue un recorrido por sus primeras veces en la industria, mostrándole al auditorio la importancia de solo empezar, antes de autoexigirse una idea perfecta.

Para Karla, el concept art es el pegamento de una producción: lo que permite que el guion deje de ser texto y se convierta en una intención visual coherente. Pero llegar ahí no es un camino limpio. Habló con mucha honestidad sobre el “miedo a la hoja en blanco”, ese momento de estrés cuando tienes una idea en la mente pero el boceto no colabora. Su solución es simple: hay que abrazar el desorden. Nada empieza siendo perfecto; todo nace de garabatos, figuras sin forma y de manera desordenada. Ese primer caos es vital porque es el momento de la introspección, de explorar sin limitaciones. “Tenemos miles de ideas malas antes de encontrar una buena. Dibújenlo todo”, nos recordó.

La charla subió de nivel cuando entramos en el terreno de la identidad. Karla mencionó que muchos buscan “su estilo” y le preguntan cómo encontrarlo, cuando en realidad se trata de entenderse a uno mismo. Ella lo define como un “parkour creativo”: saltar de una idea a otra, probando qué resuena con nuestra propia esencia. Sin embargo, lanzó una advertencia necesaria: “el concept art sin historia es solo un dibujo bonito”. Si no hay una narrativa que lo sostenga, la imagen se queda vacía.

Diseñar animación es, en el fondo, diseñar vida. Por eso Karla insiste en mirar el contexto, en analizar cómo vivimos y cómo nos relacionamos incluso con los objetos más simples, como una botella. Ese análisis es lo que permite que el espectador conecte con lo que ve. Un ejemplo perfecto de esta intención es The Mitchells vs. the Machines (2021), donde cada color y cada forma están pensados para que la audiencia sienta algo específico y sepa exactamente a dónde dirigir la mirada.

Para ilustrar cómo funciona el trabajo en equipo, Karla utilizó una analogía muy visual. Los artistas de concept art son como exploradores que se lanzan a un bosque en busca de flores. En esa búsqueda, es normal encontrar flores marchitas o que simplemente no encajan, y es ahí donde aparece la figura del director como el “guía” de esa expedición.

Aceptar el feedback es, quizás, uno de los retos más grandes. Cuando estamos sumergidos en el proceso creativo, es fácil estancarse o incluso alejarse, sin querer, de la esencia de la obra. El director no está ahí para juzgar el talento, sino para redirigir el camino e indicar los cambios necesarios para que el proyecto no pierda su norte. Karla aconseja escuchar con atención y apertura; al ser una perspectiva externa, el director puede ver vacíos o soluciones que uno, por estar tan cerca del dibujo, simplemente no nota.

Es cierto que el proceso puede llegar a ser agotador y que desprenderse de una idea duele, pero la clave está en no tomarse las correcciones como algo personal. No es una crítica contra el artista, sino un ajuste a favor de la identidad del proyecto. Para sobrevivir a este ritmo, ella propone adoptar lo que llama una “mentalidad de cucaracha”, es decir, ser persistente, adaptarse a cualquier entorno y seguir adelante a pesar de los pisotones o los obstáculos.

Al final, lo que mantiene viva la chispa es no perder el amor por lo que hacemos. La animación es una carrera de resistencia y de mucha humildad. La masterclass cerró con una reflexión que resume bien su filosofía: no hay que tenerle miedo al caos del inicio. Al final del día, hasta las grandes y complejas historias que vemos en pantalla empezaron exactamente igual: con un desordenado garabato.