Mantener la memoria audiovisual viva: el caso de la digitalización de Satanás.

Por Juan Acosta 

El arte, para ser admirado, necesita ser recordado. Sin lugar a dudas, el proceso de restauración, artesanal en sus inicios, tiene el poder de volver a admirar la belleza; en especial, en el cine, donde  un film cobra un nuevo significado: construir memoria que vuelve a emocionar como la primera vez. 

Pero hay casos excepcionales en los cuáles la restauración es, más bien, un tipo especial de transformación. Así ocurrió con la película Satanás (2007) de Andi Baiz, basada en la novela homónima del escritor bogotano Mario Mendoza.

En el panel “Satanás: del negativo 35mm al streaming”, celebrado en el Auditorio NIDO, se detalló este proceso: como fue tomar las más de 300 cajas llenas de cinta de película y transformarlas en archivo digital gracias a la impresión 5K, realizada en un laboratorio especializado.  

Como puntualizó Adriana García, productora de posproducción en EFD Studios Digital, el proceso fue arduo: se limpió cuadro a cuadro –reencuadrando las tomas originales de 35 mm, quitando manchas y suciedad dentro del cuadro– en un proceso a mano. Después, con efectos VFX, se realizaron otros clean ups hasta llegar al producto final. 

Sin embargo, para Felipe Martínez, colorista, el proceso fue más íntimo. Desde el momento que se sentó a restaurar el film original, lo vio: cada escena estaba grabada de forma “impecable”, algo que los demás invitados concordaron, sobre todo en su fotografía. “¿Qué hacemos?” recuerda Martínez que le dijo a un colega que estaba trabajando junto a él “¡Aquí no hay nada que restaurar!”. No obstante, para poder llevar a cabo su tarea, Martínez narró que “tenía que sacarme la película de la cabeza”: ver nuevos detalles, cuadro a cuadro.

El equipo revisó la nueva cinta más de 10 veces hasta quedar satisfechos con el resultado final. Pero más allá de la calidad de Satanás en formato digital,  es una parte de la memoria audiovisual colombiana que puede volver a ser apreciada desde la comodidad de nuevos medios digitales.

Como sintetizó Jorge Mario Vega, subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y moderador del evento “toda película debe ser restaurada porque así mantenemos la memoria viva”.