El pequeño gran contrato: el arte de actuar siendo menor de edad
Vemos a menores de edad trabajando para la industria audiovisual, ya sea como actores, extras o incluso en logística. A veces, la presencia de un niño actor pasa desapercibido con la idea de que es algo por diversión o un "Hobby con plata" sin considerar que, al igual que un actor adulto, también implica un proceso de contratación, que suele ser aún más riguroso. Sin embargo, no nos hemos preguntado cómo es el proceso que eso conlleva sin que eso implique problemas legales como la explotación infantil en jornadas de trabajo excesivas o incluso dejar que adultos hagan papeles de niños en series y películas. En el marco del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Omar Javier Umaña, abogado de profesión y experto en derecho para el entrenamiento, nos cuenta cómo garantizar que el sueño de actuar no vulnere los derechos infantiles.
Umaña, en su taller, dice: “Los menores de edad sí pueden contratarse para actividades artísticas, culturales, recreativas y deportivas”, todo esto sin afectar su salud física y mental, cumpliendo ciertos requisitos como lo son la realización de un contrato laboral que incluya todas las prestaciones sociales, que debe ser avalado por el inspector de trabajo de la ciudad en que se va a realizar la producción; un representante legal que apruebe las condiciones, y el pago por el talento del menor nunca debe ser inferior al salario mínimo legal vigente, proporcional a las horas trabajadas.
El mensaje de Omar es claro: es una invitación a la profesionalización, a seguir la normativa para evitar sanciones y conflictos, con el propósito de que las producciones audiovisuales se puedan realizar satisfactoriamente.