Cortometrajes en camino a Macondo
Por: Valery Villar Gutiérrez
Este 16 de abril se trasladó el Cine en los barrios al Centro Colombo Americano, sede Centro Histórico, donde hubo una serie de presentaciones audiovisuales cortas colombianas. Los cuatro cortometrajes retratan diferentes realidades cotidianas; como un sueño por alcanzar, una rivalidad con el vecino, un recuerdo lejano en nuestra mente que nos atormenta, o una mala noche.
El primer cortometraje es “Bindazo a Ma Bila Mia”, dirigido por Ricardo Ándres Mecea y Alejandro Perdomo. Se trata de la vida de un joven que quiere vivir del boxeo, pero su madre le pide que estudie para poder salir adelante. Es un corto que refleja ese porcentaje de jóvenes que deben elegir entre estudiar una carrera profesional, o seguir sus sueños, normalmente ligados a aficiones sin remuneración.
El segundo cortometraje se llama “Nea”, dirigido por Alex Ulises y Nelson Navarrete. Se trata de un chico taxista que, luego de una larga noche, su jefe lo manda a reparar su aire acondicionado, pero se cruza con una serie de situaciones que ponen a prueba su salud mental. Los colores vibrantes parecen reflejar el estado del personaje, puede llevar de la risa a la empatía.
El tercer cortometraje es “Ocaso”, dirigido por Andrés Pérez. Se trata de una mujer observando un libro lleno de recuerdos, pero con un monstruo dentro de su mente que la consume poco a poco. Lo que se puede interpretar de la obra, es que la mujer quiere revivir sus recuerdos antiguos con su marido, pero hay un vacío que la atormenta, y entre más entra, más es consumida por él. La animación impresiona, y llega a generar miedo e incomodidad.
Y finalmente, el cuarto y último cortometraje se llama “Tierra encima”, dirigido por Sebastián Duque. Muestra la historia de dos vecinas que no se caen bien por culpa de una pared, ambas relatando sus experiencias con una supuesta brujería que se hacen la una a la otra. Este documental tiene tintes de comedia pero también tragedia, las señoras se señalan por las desgracias de la otra, y lo más irónico, sucede al final. El trabajo de cámara y de edición parece grabado en VHS o con un filtro similar, y eso le da un toque oscuro al metraje, aunque no sea de terror.
Estas historias nos conectan; son cotidianas, muestran realidades y permiten que podamos identificarnos con las diferentes situaciones. Vale la pena verlos y analizar sus mensajes, quién sabe, tal vez descubramos detalles que no habíamos visto antes.