Cartagena despide el FICCI 65 en una noche de memoria y triunfos

Por Nina Lozano

Cuando las luces se apagan y los créditos finales desaparecen de la pantalla, lo que queda no es solo el silencio de una sala oscura, sino una conversación que apenas comienza y una imagen que nos acompañará por mucho más que solo esa noche.

Bajo esta premisa de persistencia y comunidad, este 19 de abril de 2026, el Teatro Adolfo Mejía se vistió de gala para cerrar la 65ª edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), señalando, una vez más, que el cine, más que tecnología, es un acto de resistencia y encuentro colectivo.

En el marco de la clausura de esta edición, la directora general, Margarita Díaz, destacó el impacto masivo del festival, que durante seis días convirtió a Cartagena en el corazón latente del cine iberoamericano, con más de 250 proyecciones y la participación de 200 películas provenientes de 57 países. Con una asistencia que superó los 65.000 espectadores en salas, universidades y plazas, el FICCI no solo llenó los espacios tradicionales, también se expandió digitalmente con más de 4 millones de visualizaciones en redes sociales, demostrando que el FICCI ocurrió “en todas partes al mismo tiempo”.

La gran triunfadora de la noche fue “El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar”, del director Deimer Quintero, la cual se alzó con el premio a Mejor película en el bloque de Competencia Colombia. Esta obra, descrita como una sinfonía de imágenes y sonidos que rescata la materia viva del archivo, también fue reconocida con el Premio a la Sostenibilidad y el Premio del Público, consolidándose así como el relato más potente de esta edición al explorar las capas del trauma histórico y la memoria colectiva.

Otros galardones destacados incluyeron:

Competencia Iberoamericana de largometrajes: “Lo demás es ruido”, del director mexicano Nicolás Pereda. Obtuvo el premio a Mejor largometraje por su capacidad de introducir al espectador en un universo cotidiano con un humor hilarante.

Competencia Colombia de largometrajes, Mejor dirección: “Las almas ni los ojos”, de los directores Canela Reyes y César Jaimes.

Competencia Colombia de largometrajes, Mejor ópera prima: “Piedras preciosas”, del director Simón Vélez.

Este compromiso por la diversidad y la inclusión no se limitó a las pantallas tradicionales del centro histórico. La sección “Cine en los barrios” llevó la magia del cine a 14 sectores de la ciudad de Cartagena, incluyendo comunidades en Tierra Bomba, Nelson Mandela, Nuevo Paraíso y San José de los Campanos, logrando impactar a más de 5.000 espectadores. Por primera vez en la historia del certamen, se incorporaron cortometrajes en el marco de talleres comunitarios, permitiendo que las historias locales dialogaron directamente con el cine mundial. El jurado de esta sección, integrado por jóvenes de las periferias, resaltó que estas narrativas poseen una honestidad que “salva” y una fuerza transformadora que cambia a quien las ve.

Finalmente, tras un reconocimiento especial al equipo humano y la proyección de varios videos conmemorativos, la noche concluyó, tal como se mencionó en el escenario, con la proyección del largometraje ganador de la Competencia Iberoamericana, la cinta “Lo demás es ruido”, sellando así una jornada histórica para el cine de la región.