MI NOCHE CON MAUD

  • Retrospectivas
  • Eric Rohmer

Francia / 1969 / Francés con subtítulos en español / 110

  • Dirección: 

    Eric Rohmer

  • Producción: 

    Pierre Cottrell, Barbet Schroeder

  • Guión: 

    Éric Rohmer

  • Cinematógrafo: 

    Néstor Almendros

  • Reparto: 

    Jean-Louis Trintignant, Françoise Fabian, Marie-Christine Barrault, Antoine Vitez

PROYECCIONES

  • Mar 2 - 18:40 Cine Colombia (Caribe Plaza) 4

  • Mar 5 - 12:30 Cine Colombia (Paseo de la Castellana) 3

SINOPSIS

CONTACTO Y MATERIAL DE PRENSA

¿Qué se requiere para ser un hombre justo? Jean-Louis es un hombre de mediana edad, hábitos frugales y un católico convencido que ha enfrentado esta pregunta toda su vida. Para él no hay puntos medios; una vida bien vivida no surge de la ponderación de buenas acciones y pecados sino que debe ser una sola pieza armoniosa de virtud. A su profunda convicción (que es distinta a su fe) se contrapone su deseo por las mujeres, la única fuerza en su vida que parece haber podido competir con esa ansia de justicia. Rohmer no es un director cruel con sus personajes, pero tampoco uno particularmente afectuoso, es un creador de situaciones sociales complicadas y brutalmente honestas que revelan las flaquezas de sus protagonistas. Él los observa detenidamente y se compadece de ellos y su debilidad, nada más, nunca hay juicios. En este, el tercero de sus cuentos morales, Rohmer utiliza la palabra como vehículo de sublimación del deseo a través de una puesta en escena sobria (el blanco y negro parece ser inmanente al mundo que se muestra) y que no tiene miedo de elaborar un discurso a la vez plástico e intelectual que enfrenta al espectador con sus propias concepciones sobre el deseo y la virtud.

DIRECTOR

Eric Rohmer

De aquel movimiento -la Nouvelle vague francesa- que revolucionó el cine en los años sesenta, se podría decir que Éric Rohmer (1920-2010) fue la retaguardia. Entre el grupo de seis directores que surgieron de las filas de la revista Cahiers du Cinéma, Rohmer era políticamente más conservador y estéticamente más cercano al clasicismo norteamericano que los demás. También era católico. Estas cualidades hicieron que su particular estilo empezara a sobresalir desde muy temprano en su carrera y vigorizaron una obra caracterizada por una coherencia formal y temática inquebrantable.

 

Tal vez ningún grupo de películas de Rohmer capturan con mayor claridad la esencia de su cine que el ciclo que el propio autor denominó “los seis cuentos morales”. Este conjunto de películas (entre cortos y largometrajes) le tomó al director francés casi una década en su realización y sirvió para ubicarlo como una figura central e indispensable del cine europeo de la segunda mitad del siglo XX. En cada una de las películas adquieren perfil y se refinan las formas básicas de la poética rohmeriana: el extenso uso del lenguaje como principal mediación entre los personajes y el mundo, la representación pictórica y académica de la realidad incluso en sus búsquedas naturalistas, el estudio de las idiosincrasias burguesas y el protagonismo de las relaciones afectivas.

 

En la década de 1960 se vivió en Francia un periodo de revulsión política como consecuencia de las tensiones ideológicas de la Guerra Fría y la liberación de Argelia, que tuvieron un gran impacto en la cultura: la revolución sexual y el llamado feminismo de segunda ola entraron en conflicto con las instituciones tradicionales del matrimonio, la familia y la iglesia. Estas fricciones son el telón de fondo de cada uno de los seis cuentos morales. En ellos Rohmer se plantea el proyecto de interpelar el nuevo orden simbólico de incertidumbre moral que se instauraba en su época, investigando la Historia en tiempo real de forma crítica y distanciada.

 

La axiología de Rohmer que se pone en escena en cada uno de los cuentos morales se fundamenta en una concepción estricta de la moral que no admite relativismos. Las acciones de hombres y mujeres adquieren su valor tanto por sus consecuencias como por la coherencia de sus motivaciones con respecto a una estructura moral que emana justamente de las instituciones sociales. Los protagonistas de los cuentos morales, siempre masculinos, son encarnaciones de este sistema de valores que son arrojados por Rohmer a ese mundo fluctuante y lleno de tentaciones que tanto lo inquietaba a él, y en ese desamparo, a pesar de sus contradicciones, son comprendidos por el director.
Las conversaciones que ocupan gran parte de la narrativa de este conjunto de películas trazan así un mapa de las inquietudes intelectuales y éticas de Rohmer: la virtud católica en Mi noche con Maud (Ma Nuit chez Maud, 1969), el matrimonio en La rodilla de Clara (Le Genou de Claire, 1970) o la familia en El amor después del mediodía (L’Amour, l’Après-midi, 1972). A estos discursos se contraponen las acciones de los personajes y sus contradicciones, ubicando así en el corazón de los cuentos morales los desfases existentes entre el ser ideal del imperativo categórico y el ser real que se materializa en el día a día de las interacciones sociales.
Este ciclo fundamental para entender las derivas del cine contemporáneo es posible gracias al Año Francia en Colombia 2017 y al apoyo de la Embajada de Francia y el Institut Français.
Camilo Villamizar

Retrospectivas