Ethan Coen

Tributo del FICCI 59

Junto a su hermano Joel, se han convertido en íconos del cine mundial por sus múltiples colaboraciones que los han hecho merecedores de cinco premios en el Festival de Cannes, cuatro en los Óscar, dos BAFTA y un Globo de Oro. Sus películas se caracterizan por combinar géneros, contener personajes excéntricos, tramas complejas, humor negro y estar influenciadas por fuentes literarias y géneros del cine clásico -especialmente el cine negro-. Ethan, el menor de ellos, será homenajeado con un tributo y la presentación de dos de sus películas más destacadas.
Ethan Coen se formó en Filosofía en Princeton para después comenzar a trabajar junto a su hermano en la escritura de varios guiones. En el alba de la década del 80, mientras Joel era asistente de producción y de montaje en cintas de terror como The Evil Dead (1981) de Sam Raimi, Ethan comenzaba a escribir para la serie policial Cagney & Lacey. Juntos, escribieron junto a Raimi su segundo largometraje, Crimewave (1985) que fue dirigido por éste último.

Desde Blood Simple (1984) hasta La balada de Buster Scruggs (2018) –su más reciente producción-, en esta figura de two-headed director -director bicéfalo-, han logrado una exitosa y prolífica carrera marcada por su particular estilo narrativo, en películas donde la ironía, la oscuridad cromática y cierta violencia se combinan de un modo único.

Nombrar sus películas más destacadas no haría justicia con los demás títulos de su maravillosa filmografía. Sin embargo, con No Country for Old Men (2007) recibieron el Oscar a Mejor Película, Mejor Guion Adaptado y Mejor Dirección, además del Globo de Oro a Mejor Guion y el Premio a Mejor Director en los BAFTA. Con Fargo (1996), su mayor éxito en taquillas hasta ese momento, recibieron el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes y los BAFTA, así como el Oscar a Mejor Guion Original. Con The Man Who Wasn't There (2001) y Barton Fink (1991), los hermanos recibieron el Premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes, además de la Palma de Oro con esta última. Y en 2013, Inside Llewyn David recibió el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Ethan Coen, adicionalmente se ha desempeñado como escritor de teatro, cuentos cortos y poesía, donde encontramos dentro de sus trabajos más notables el libro Gates of Eden (1998), una colección de cuentos influenciados por temáticas noir y su propia juventud.

El FICCI 59 hará honor a su destacado trabajo en un tributo que incluye la presentación de dos de sus producciones: Fargo y No Country for Old Man.

 

FARGO (1996)
Director: Joel y Ethan Coen
Desde incluso antes de la escena inicial en la que bromean sobre el hecho de que la historia que veremos es una fiel narración de hechos reales, la película que consagró a los hermanos Coen es una ridiculización declarada de la estupidez humana. En el helado invierno de Minnesota un vendedor de autos con problemas económicos planea el secuestro de su esposa para que su suegro multimillonario pague un millón de dólares con el que planea quedarse casi en su totalidad. Para ello contrata a dos individuos cuya ineptitud comenzará un baño imparable e innecesario de sangre. La violencia y la imbecilidad son dos de los ingredientes imprescindibles del cine de los hermanos Coen y de su sagaz sentido del humor. El dinero es en este caso el único motor de unos individuos en los que la inteligencia brilla por su ausencia –excepción hecha de la policía, por otro lado la única mujer protagónica-. Con un guion impecable y divertido, una película como siempre, sangrienta, como casi siempre, absurda, inteligente y completamente imprescindible en la filmografía de estos dos genios del cine mundial.


NO COUNTRY FOR OLD MEN (2007)
Director: Joel y Ethan Coen
Por el reguero de sangre y cadáveres está claro que una entrega de droga ha salido mal en medio del desierto texano. Cuando Llewelyn Moss se topa accidentalmente con la macabra escena, decide tomar el dinero y emprender la huida. No será fácil, y lo sabe, pero el botín bien merece el riesgo. Empeñados en recuperar lo perdido, los traficantes contratan a un hombre sin escrúpulos, Anton Chigurh -el inconmensurable Javier Bardem, en uno de esos personajes que quedarán para siempre en la historia del cine-. Este ya clásico de los hermanos Coen premiado con cuatro Óscar, nos pinta un universo en donde los códigos morales no existen o son perversos. La violencia es quizás la única ley que rige en este mundo perfectamente trazado desde el guion y mejor dirigido y ejecutado. Una muy peculiar manera de narrar en la que los personajes –incluyendo al policía que es el tercer vértice del triángulo- jamás se encuentran cara a cara. El centro es el dinero y la violencia que engendra. Sencillamente una película brillante.