Susan Sarandon

Susan Sarandon

Nueva York años 70, ciudad de todos, donde todo sucedía y el mundo se reinventaba al límite. En ese contexto, una joven desprevenida interpretaba su primer papel en Joe y desde entonces proyectaba ya un alma provista de muchas vidas, trasegada en las pieles de otros, manteniendo esa misma mirada de joven sorprendida, que hoy sigue intacta, que nos mueve y conmueve todavía luego de haberla visto interpretar 114 roles en 81 largometrajes, 18 series de televisión, 7 cortometrajes y 8 telefilms, recorriendo todos los géneros dramáticos y haciendo gala de una poderosa presencia incluso con el solo uso de su voz en varias cintas de animación.

Ajena a la convencional idea de diva, Susan Sarandon, de manera auténtica y única, nos ha ofrecido una nueva mirada sobre la sensualidad, la belleza y ante todo, sobre la integridad con la que está compuesta la figura del mítico ícono en la que se ha convertido. Un alma que la habita completamente y que ella ha sabido transmitir en antológicos y conmovedores momentos de la actuación: una impotente hermana Helen mirando a un condenado Matthew Poncelet, que con sus delgados dedos sobre el vidrio, crea la imborrable imagen de quien transmite todo su espíritu a su  cuerpo. Escenas plenas que sobrepasan los límites de la humanidad, de la dignidad y que nos transportan a esa belleza más allá de las imágenes porque viven en la esencia misma de donde provienen.

¿En qué radica ese magnetismo y qué esconde su aparente y contenida calma? La intensidad integral. Una capacidad interpretativa en crescendo que no discrimina protagónico de reparto para convertirse en la columna vertebral de las películas en las que ha participado, que incluyen títulos como Wall Street 2: Money Never Sleeps, Lovely Bones Enchanted, Speed Racer, Elizabethtown, Shall We Dance?, The Banger Sisters, The Rocky Horror Picture Show, Mr. Woodcock, In the Valley of Elah, Alfie, Moonlight Mile, Igby Goes Down, Romance & Cigarettes, Twilight, Step Mom, The Hunger, Jeff Who Lives at Home, That’s My Boy, Cloud Atlas, Robot & Frank, Arbitrage, Snitch, The Company You Keep, Tammy, The Last of Robin Hood, y The Calling, entre otras. Y aunque la locura frenética de la figuración, no parece hacer parte de su día a día, su trabajo la ha llevado a ser nominada en cinco oportunidades al Premio Oscar, por interpretaciones en The Client, Lorenzo’s Oil, Thelma & Louis, Atlantic City y Dead Man Walking, con la cual obtuvo el premio a Mejor Actriz, tanto en los Oscar como en los Globo de Oro y los ASG (Premio del Sindicato de Actores).

Ninguno de estos papeles ha sido interpretado a medias, generando una empatía total con los espectadores, mostrando diversidad de caminos y opciones de vida: “…tienes que ser consciente de lo que dice una película y de la responsabilidad de elegir tus trabajos”. Su capacidad de hacer reír, llorar y vivir la emocionalidad en un gesto eterno, representa el arte mismo. Un espíritu que vive en su total plenitud el significado de ser actriz. Ella conjuga todos los personajes que ha interpretado y a su vez, está compuesta de los cientos de mujeres que ha representado, condensando toda su humanidad.

La entrega total con la que ha asumido sus roles es igual al compromiso con las causas que sigue defendiendo con la misma convicción de años atrás cuando era una estudiante universitaria y marchaba a favor de los derechos civiles, o cuando visitaba otros países para ayudar a madres con sus pequeños hijos, o como Embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF o abrazando refugiados, dando siempre su mano pero nunca su brazo a torcer, siendo lo que mejor sabe ser, auténtica, glamurosa, sensual, radical, contestataria  pero ante todo, humana, muy humana. Una magnética luz en esta tierra.

Diana Bustamante Escobar