Sharunas Bartas

Sharunas Bartas

En una entrevista para el documental Sharunas Bartas: An Army of One, Bartas rememora el suceso mítico que dio inicio a su voluntad de hacer cine: en una expedición por las montañas siberianas se encontró con un viejo chamán que lo recibió en su cabaña, motivado, en un principio, por la venta de un rifle. Con una marcada renuencia a relatar su vivencia, se limita a señalar que allí tuvo lugar algo que fue importante para él y que no descansaría hasta lograr expresarlo. Sharunas Bartas encuentra en el cine la única vía para referirse a eso que no tiene nombre, organizando un conjunto de relaciones e intensidades donde quizás pueda aflorar la experiencia mística, esencial, sensible.

El autor lituano nació en 1964. Concluyó sus estudios de cine con Tofolaria (1986), un documental que realiza en una segunda expedición a las montañas siberianas, y que sigue a los nativos del lugar. En In The Memory of a Day Gone By (Praėjusios dienos atminimui, 1990), estrenado el mismo año en que Lituania se independiza de la Unión Soviética, justo antes de la disolución de esta última, se pueden leer los códigos de las sinfonías de ciudad; en él, Bartas manifiesta una desorientación y un pesimismo radicales frente al nuevo estado de las cosas. Este estilo se pronunciará en sus dos películas posteriores: Three Days (Trys dienos, 1992) y The Corridor (Koridorius, 1995).

En Three Days, el autor mira a una juventud marginal y sin propósito que se arroja a las calles. En las tres películas aparecen fachadas resquebrajadas, construcciones industriales, interiores. Esta filmografía inicial consituye una arqueología social, donde las ruinas reflejan la geografía psíquica de los personajes. Es también el inicio de una constante necesidad de trascendencia. Aves alzando al vuelo, luz ocre sobre los rostros, niños jugando con fuego en una catedral destechada –lugar que recuerda el monasterio en Nostalghia de Andrei Tarkovski–, una conversación acerca de la muerte y el alma. “Después del final está la luz”, asegura un anciano.

Few of Us (1996) lo reconecta con sus impulsos iniciales. Bartas se concentra en las fuerzas de la naturaleza, a las cuales, los hijos sin futuro de la civilización, vuelven sus pasos, encontrando una desolación de la cual terminan brotando los impulsos primitivos. Desde The Corridor, pasando por Few of Us, hasta obras como Seven Invisible Men (2005), las tensiones se acumulan, el sufrimiento y la desesperanza encuentran un escape en la fiesta, pero esos momentos de goce reclaman algo de vuelta y entonces emerge una violencia primordial. Desde Few of Us, sus películas dan un giro fascinante: todo queda puesto en segundo plano por acontecimientos materiales puros, manifestaciones que son la base de toda una metafísica, cuya culmen es Freedom (2000), donde un grupo de inmigrantes ilegales esperan sus últimos días a merced de una geografía poderosa, un limbo en el cual se da el cumplimento de una condena, el fin del mundo, lo desconocido.

Antes de Freedom, Sharunas Bartas había elaborado con A Casa (1997), un poema alegórico sobre la madre (o el hogar o la patria, realidades inasibles para alguien que como él, creció con la violencia de la historia). En Peace to Us in Our Dreams (2015), Sharunas vuelve al centro magnético de la familia, para recomponer en un paisaje luminoso, con personajes en fuga como en Few of Us, las tensiones de siempre: la fina línea entre la superficie y lo material y un misterio que pugna por aflorar.

Esta retrospectiva de Bartas, realizada gracias al apoyo del Centro de Cine de Lituania-LFC-, permite acceder, a través de un autor capital, a las derivas de los cines pos-soviéticos. Mientras otros directores se concentran en lo más prosaico de ese mundo en crisis, al director lituano le interesan otros signos: la pérdida de un centro y una fe. El de Sharunas es un cine que se experimenta, un conjunto de impresiones.